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Un
Mensaje de Nuestros Líderes… |
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Juan ♥
Irene Pérez, Rev. José Varela |
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En esta ocasión, presentamos un mensaje de nuestros
líderes salientes, Leonardo ♥ Angelita Ramírez: Abril 8, 2008 Que la paz del Señor este con todos ustedes en
este tiempo de pascua. Con la alegría y cariño de siempre y por la misma
fe que nos une, nos dirigimos a ustedes para saludarlos y desearles lo mejor
en este tiempo de pascua. También para comunicarles del nuevo cambio de Coordinación
en la Sección XIV, ya que desde el 8 de Marzo del 2008, tiempo en que se
realizó el proceso para la selección de nuevos Coordinadores y donde el
Espíritu Santo se hizo presente para otorgarle la responsabilidad de la Sección
XIV a los Srs. Juan & Irene Pérez de Nuestra
Señora Reina de Loa Ángeles y el Padre José Varela de Corona. Esto indica que nuestro termino como líderes de
esta Sección deja de existir, pero nuestro liderazgo como pareja consiente
del Amor de Dios, y consientes de nuestra Visión, Misión y Valores como
movimiento, continuará para el resto de nuestras vidas retándonos a vivir un
estilo de vida basado en el Plan de Dios. A continuación anexaremos un mensaje donde nos
habla San Cirilo de lo importante de la unidad, ya
que todos nosotros somos coherederos miembros del mismo cuerpo y coparticipes
de las promesas divinas en Cristo Jesús, estamos llamados a vivir la unidad. Los invitamos a todos ustedes a que le brinden
todo su apoyo a los Srs: Pérez, y el Padre José
Varela, especialmente sus oraciones. Hoy más que nunca ellos necesitan confiar en que
todos nosotros estamos listos para apoyarlos y brindarles nuestra amistad y
nuestros talentos para juntos con los de ellos ponerlos a trabajar en la viña
del Señor. Nosotros somos testigos que al igual que en las
otras Secciones del Secretariado Nacional de los Estados Unidos, en la
Sección XIV existen muchos talentos en nuestros Sacerdotes, Parejas y
Diáconos y cuando unimos todos nuestros talentos y carismas, la Iglesia se
renueva y el mundo en que vivimos también cambia. No nos despedimos, mas bien les decimos: ¡Hasta Luego! Los Amamos, Leonardo ♥ Angela
Ramírez |
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Cristo es el vínculo de la unidad |
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Del Comentario de San Cirilo de Alejandría, Obispo, sobre el evangelio de San
Juan. Participando de la santísima
Eucaristía, nutriéndonos con el Cuerpo y la Sangre de Cristo, somos hechos
concorpóreos con él y entre nosotros. Recibiendo un mismo Espíritu,
participamos de la vida de la Trinidad y nos unimos entre nosotros por el vínculo
de una misma fe. En tiempos de San Cirilo -es
decir, durante la primera mitad del siglo V -faltaba esta unidad y el santo
debía luchar contra Nestorio para salvar la fe
católica. En nuestros días no todos los cristianos acogen el sacramento de la
Eucaristía y carecemos de unidad. Aunque aquél con quien nos debemos unir es
único e idéntico, nosotros permanecemos todavía divididos. Desde este
contexto, resulta muy ilustrador el comentario de San Cirilo. Todos los que participamos de la carne
sagrada de Cristo alcanzamos la unión corporal con é1,101
como atestigua San Pablo, cuando dice, refiriéndose al misterio del amor
misericordioso del Señor: El misterio que no fue dado a conocer a las pasadas
generaciones ahora ha sido revelado por el Espíritu a los santos apóstoles y
profetas: esto es, que los gentiles son coherederos, miembros del mismo
cuerpo y copartícipes de las promesas divinas, en Cristo Jesús. Y si somos unos para otros miembros de
un mismo cuerpo en Cristo, y no sólo entre nosotros mismos, sino también para
aquel que está en nosotros por su carne, ¿por qué, entonces, no procuramos
vivir plenamente esa unión que existe entre nosotros y con Cristo? Cristo, en
efecto, es el vínculo de unidad, ya que es Dios y hombre a la vez. Siguiendo idéntico camino, podemos
hablar también de nuestra unión espiritual, diciendo que todos nosotros, por
haber recibido un solo y mismo Espíritu, a saber, el Espíritu Santo, estamos
como mezclados unos con otros y con Dios. Pues, si bien es verdad que tomados
cada uno por separado somos muchos, y en cada uno de nosotros Cristo hace
habitar el Espíritu del Padre y suyo, este Espíritu es uno e indivisible, y a
nosotros, que somos distintos el uno del otro en cuanto seres individuales,
por su acción nos reúne a todos y hace que se nos vea como una sola cosa, por
la unión que en él nos unifica. Pues, del mismo modo que la
virtualidad de la carne sagrada convierte a aquellos en quienes actúa en
miembros de un mismo cuerpo, pienso que, del mismo modo el único e indivisible
Espíritu de Dios, al habitar en cada uno, los vincula a todos en la unidad
espiritual. Por esto nos exhorta también San
Pablo: Sobrellevaos mutuamente con amor, así esforzaos por mantener la unidad
del espíritu, con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu,
como una sola es la meta de la esperanza en la vocación a la que habéis sido
convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo
trasciende todo, y lo penetra todo y lo invade todo. Al estar en cada uno de
nosotros el único Espíritu, estará también, por el Hijo, el único Dios y
Padre de todos, uniendo entre sí y consigo a los que participan del Espíritu. Y el hecho de nuestra unión y
comunicación del Espíritu Santo, en cierto modo, se hace también visible ya
desde ahora. Pues, si, dejando de lado nuestra vida puramente natural, nos
sometimos de una vez para siempre a las leyes del espíritu, es evidente para
todos nosotros que -por haber dejado nuestra vida anterior y estar ahora
unidos al Espíritu San. to,
y por haber adquirido una hechura celeste y haber sido en cierta manera
transformados en un nuevo ser- ya no somos llamados simplemente hombres, sino
también hijos de Dios y hombres celestiales, por nuestro consorcio con la
naturaleza divina. Por tanto, somos todos
una sola cosa en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; una sola cosa por la
identidad de condición, por la asimilación que obra el amor, por la comunión
de la carne sagrada de Cristo y por la participación de un único y Santo
Espíritu. |